Estos días de lluvia son buenos para recuperar esos momentos de lectura que en verano podemos perder. Sentarte a disfrutar de una buena lectura en tu rincón favorito, al calor del foco, escuchando la lluvia repiqueteando en el cristal de la ventana, oyendo el ulular del viento. Pocos placeres se pueden comparar con sumergirse en las líneas de un buen libro y olvidarse de todo lo demás durante un tiempo.