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Una ciudad fantástica. Imprescindible visitar el acueducto por la noche. La iluminación que le han regalado lo hace aún más impresionante.

Aunque no lo parezca por el aspecto del cielo, nos hizo un día estupendo que disfrutamos con una buena caminata.

Es una sola toma, pero “revelada” en dos fases, una para el cielo y otra para el resto.

Disparo: Shutter priority 1/400,  iso100

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Sin tiempo.

 

Esta vela me la encontré en el parador de Segovia. Tuve la suerte de pasar allí un par de días visitando la ciudad. No estuvimos mucho tiempo en el parador, pero aproveché para hacer algunas tomas mientras la peque corría de un lado a otro bajo la supervisión de su mamá.

El parador estaba bien decorado y cuidado, aconsejable la estancia si vas a ir a Segovia unos días. La cocina excelente y el vino delicioso.

Pintando.

Como mejor se aprende es enseñando. Y el alumno nos enseña siempre algo también.

No olvidéis compartir lo que sabéis con los demás. Es un ejercicio que reporta beneficios a todos los involucrados.

Cúmulos.

 

Es un placer, no me canso de repetirlo, asomarse a una ventana y ver esa maravilla. No gano para sustos y para linimento para todos los golpes que me doy por salir corriendo a por la cámara, pero merece la pena.

Espero que disfrutéis las vistas.

Tomada casi de noche, con poca velocidad y sin trípode por que con el viento la nube se estaba desgarrando, no ha quedado muy desenfocada.

De vuelta.

De regreso al inicio.

Fin de otro día. Paseo por el parque antes de volver a casa.

Tres tomas con diferentes exposiciones. Cada día me gustan más las fotografías de amaneceres y atardeceres nubosos. Voy a tener que empezar a cargar también con el trípode, por que se me va haciendo difícil las tomas con velocidades bajas.

¿Qué número tienes tú? ¿Cuándo me toca salir?

¿Hay días buenos y días malos? No lo creo, los días se limitan a pasar. Depende de nosotros hacerlos buenos o mejores.

Búscate una excusa para que hoy sea aún mejor.

Te sientas en una terraza a comer con familiares y amigos. Mientras esperas las viandas, como eres el “pesado” de las fotos, te lías a disparar a los comensales, a los siempre activos niños que no paran de correr (y posar, que les gusta mucho). Ya tienes a todos retratados y empiezan a llegar las bebidas. Pero aún queda algo por hacer, hay que mirar alrededor. Igual (no, seguro) hay algún detalle que se pueda aprovechar para llenar la memoria de la cámara antes de empezar con la pitanza.

En esta ocasión fue la estructura que han montado para toldar la terraza. Tras un par de vueltas y disparos me quedé con esta toma.

Consumiéndose.

Por suerte o por desgracia, todo tiene su fin. Este verano, como no podía ser de otra forma, va terminando y se lleva consigo unas pocas esperanzas más. También me deja nuevas fuerzas e ideas para poder seguir. Espero que no sean humo.

Esta foto es una de las primeras que hice al humo. La iluminación viene solo del flash incorporado y para el fondo utilizé un monitor apagado. No tenía más material que ese, pero me apetecía hacer una foto así.

Al final algunos disparos se salvaron…

Atardece.

Vas dando un paseo, charlando con la niña, con la pareja, tirando palos al perro…
De vuelta a casa, ya va atardeciendo. Me doy media vuelta buscando al animal y ¡sorpresa!
Descuelga la cámara, pero ya. Un par de segundos después estoy disparando como un loco.
Al fin y al cabo cada uno dispara como lo que es 😛

Menudo atardecer nos regaló el cielo esa tarde. Espero que os guste.

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