Category: Retrato


Atención

Una de las mejores maneras de aprender es prestar mucha atención, no solo a lo que nos dicen, sino a lo que nos muestran. Los niños aprenden más mirando que oyendo. Nuestros comportamientos son decisivos en su educación. No es suficiente decirles como, hay que demostrárselo, que nos vean hacer y comportarnos como decimos que hay que hacer.

Su atención se pueden centrar en nosotros en cualquier momento; cuando más despistados estemos, allí estarán ellos mirando y aprendiendo. Hay que cuidar lo que hacemos y lo que decimos, sobre todo cuando no les hablamos directamente a ellos.

Exposure program, manual, shutter speed 1/40, f/8, iso 200, lens DT 18-55mm

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Sabiduría

Las madres. Tan queridas y muchas veces olvidadas o relegadas a segundo plano. “Mañana voy a verla, que hoy estoy liado”. Las madres, que todo nos perdonan y a todo nos ayudan. Ellas nunca fallan, aunque se enfaden por no llamarlas o por no ir a verlas.

Te quiero, mamá.

Exposure program, manual, shutter speed 1/60, f/5,6, iso 800, lens 75-300

Sangre

Y hablando del comienzo de otoño, tened cuidado y vigilad vuestras espaldas. Ya se acercan. Se levantarán los muertos y los no muertos y se mezclarán entre nosotros.

Shutter speed 1/80, f/5,6, iso 400

Reflejos

Hay veces que miramos fuera y no nos cuadra. Quizá intentemos ver algo de nosotros en los demás o no comprendamos cómo los demás no son como nosotros. Un reflejo nos devuelve algo conocido o al menos reconocible. Pero, ¿que pasa si no te identificas con lo que ves, si no sabes quién es el que está en el reflejo? Y ¿qué pasa si miramos más allá?

Exposure program: Manual, shutter speed 1/30, f/5,6, iso100

 Sonríe.

Imagen

Da gusto trabajar con niños, cuando sonríen no les falta expresividad.

Felicidad.

No es solo curioso, sino sorprendente todo lo que se puede aprender de los niños. Y también lo que nos pueden hacer recordar. Esa felicidad, esa alegría que consiguen de lo que a nosotros nos puede parecer insignificante. Pueden exprimir los momentos como los adultos no sabemos hacer ya. Estoy feliz aquí, ahora. No importa nada más. Se nos va olvidando saborear el instante.

Ellos lo hacen constantemente.

El otro día me bajé la cámara al parque sin tener una idea en mente. Simplemente quería jugar un rato. Hace tiempo que no hago nada parecido y la verdad es que me lo pase genial.

Y no solo yo. Los niños del parque se lo pasaron aún mejor persiguiéndome e intentando agarrar la cámara.

Después de unas fotos en las que estuvieron “posando”, bailando, cantando, pero siempre atentos a la cámara, empezó a oscurecer y decidí meter el flash. No me gustan mucho las fotos con el flash integrado, sin ninguna iluminación más, así que aumenté el tiempo de exposición, el flash en sincronización trasera y me puse a correr con ellos. En cuanto vieron el flash, se volvieron a por mí y corrí esta vez delante de ellos, con la cinta de la cámara enrollada en mi antebrazo y rezando por no tropezar.

Estuvimos un buen rato corriendo y riéndonos de lo lindo, a pesar del miedo que pasé por la cámara, que los pequeñajos son muy brutos.

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