Archive for July, 2012


Arco iris.

Menudo espectáculo nos ofreció la naturaleza. Menos mal que duró un buen rato por que era de los primeros que veía mi peque y estuvimos disfrutándolo un buen rato, ella en brazos y como no tengo muchas más manos, no resultaba fácil hacer la foto.

Al final mereció la pena. A mí el resultado me ha encantado. La imagen está formada por seis fotografías.

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Cualquier sitio es bueno y cualquier excusa vale para intentar sacar alguna foto. Antes de empezar a comer, apetece calmar la sed con agua fresquita.

Poco le hice a la foto, aparte del evidente desaturado selectivo. Dudé a la hora de desaturar también el mantel pero me gustó más esta opción.

El problema de las jornadas fotográficas de verano, sobre todo con niños, es la cantidad de polvo que levantan al pisotear la arena. Y es que no paran de correr.

Si te llevas la cámara a la playa tendrás el mismo problema, sobre todo si hay brisa, algo habitual. Ojito con toda esa arena y polvo.

Mucho cuidado con el equipo y al llegar a casa limpiadlo bien antes de guardarlo.

Ponles color.

Imagen

Actividades veraniegas varias. Escoger unas cuantas lacas de uñas e ir alternando la pintura de uñas con la ingesta de refrescos variados. En los momentos de asueto de las participantes es cuando se puede aprovechar para hacer alguna foto.

No es solo curioso, sino sorprendente todo lo que se puede aprender de los niños. Y también lo que nos pueden hacer recordar. Esa felicidad, esa alegría que consiguen de lo que a nosotros nos puede parecer insignificante. Pueden exprimir los momentos como los adultos no sabemos hacer ya. Estoy feliz aquí, ahora. No importa nada más. Se nos va olvidando saborear el instante.

Ellos lo hacen constantemente.

El otro día me bajé la cámara al parque sin tener una idea en mente. Simplemente quería jugar un rato. Hace tiempo que no hago nada parecido y la verdad es que me lo pase genial.

Y no solo yo. Los niños del parque se lo pasaron aún mejor persiguiéndome e intentando agarrar la cámara.

Después de unas fotos en las que estuvieron “posando”, bailando, cantando, pero siempre atentos a la cámara, empezó a oscurecer y decidí meter el flash. No me gustan mucho las fotos con el flash integrado, sin ninguna iluminación más, así que aumenté el tiempo de exposición, el flash en sincronización trasera y me puse a correr con ellos. En cuanto vieron el flash, se volvieron a por mí y corrí esta vez delante de ellos, con la cinta de la cámara enrollada en mi antebrazo y rezando por no tropezar.

Estuvimos un buen rato corriendo y riéndonos de lo lindo, a pesar del miedo que pasé por la cámara, que los pequeñajos son muy brutos.

Tormentas de verano. Llevamos un par de días estupendos para los aficionados a la fotografía y a las tormentas. Aire, lluvia, descargas eléctricas…

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